A gente *




Vos, bailás por los riscos de la vida
en la misma plenitud que el frío o la lluvia
condensan los ojos contra la pared de roca.

Yo, divago por los adoquines de mis almohadas
con la misma incertidumbre con que habita el ruido
las calles de la ausencia y el pasadizo del adiós.

Vos, contenés los azulejos del mosaico de ojos
que te miran sin peligro de observarte,
como represa de sal que congela el tiempo.

Yo, tartamudeo abrazos consientes del peligro,
entre el aturdido canto de aves migratorias
y la condescendiente presencia de miles de estrellas.

Vos, caminás por las avenidas de la noche,
con el suave paso de almas diluidas por la historia,
como si el mundo se derritiera en Dalí.

Yo, titubeo cada estrofa de mi himno a la vida,
entre caricias imaginadas y una voz que trina
al amanecer del día, protestando la injusticia.

Vos, soñás con una luna nueva donde habitar
para dejar que el príncipe observe atardeceres
repetidos, a fuerza de bloques enormes de ámbar.

Yo, recito cordeles de plata y mirra,
como regalo al sentimiento inculto,
que obsesionado con perseverar no pierde el miedo.

21-abril-2010
* (Port.) Nosotros

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